La calle de La Feria

Durante la segunda mitad del siglo XIX en Villacarrillo se consolida una burguesía agraria que propició una interesante arquitectura ecléctica e historicista a partir del eje de la calle La Feria. En ésta encontramos la Casa del Cardenal Benavides, la Casa de los Régil, la Casa de los Rubiales. Son estos sólo algunos ejemplos del conjunto de casas solariegas que se pueden descubrir en nuestro recorrido por esta calle de La Feria.

La casa de la Inquisición

Un edificio histórico importante en Villacarrillo, situado en el casco antiguo de la ciudad, es la Casa de la Inquisición, en la calle Repullete. Se trata de una edificación en tres plantas cuyo interior está completamente modificado respecto a la estructura original. Debió construirse entre los siglos XVI y XVII. Se conserva su original fachada incluyendo la rejería, y la subida de escaleras, ornamentada por varios escudos del Santo Oficio de la Inquisición y una cruz ponteada. Descartado que entre sus paredes se diera tormento y suplicio a los reos acusados de delitos contra la fe, la casa albergó las reuniones y debates del Tribunal de Villacarrillo y, quizás, el cumplimiento de las condenas más leves, impuestas por los tribunales provinciales.

La Fuente de los Caños

Por otro lado, también podemos contemplar en los aledaños de la Iglesia de La Asunción la llamada Fuente de los Caños. Ésta fue mandada construir por el Alcalde Gerardo Pastor, en 1920, para conmemorar la traída de aguas desde la fuente de Guíjara e instalada inicialmente en frente del ayuntamiento.

Balcón Vandelviriano

No solo dejó Vandelvira su arte en el templo de La Asunción. También quedó éste inmortalizado en la esquina de la que fuera posada, a través de un balcón esquinado que se conoce como “Balcón Vandelviriano”. Éste está sostenido por una columna central y frontón con pináculos y escudo, idéntico a los construidos por Vandelvira en las vecinas ciudades de Úbeda y Baeza.

Santa Isabel de los Ángeles

En la empinada “Cuesta de las Monjas”, como se conoce popularmente a la calle Ramón y Cajal, se localiza el templo de Santa Isabel de los Ángeles. El edificio anexo a la iglesia fue convento de clausura hasta 1737, cárcel pública durante la ocupación francesa y, a partir de 1884, hospital al que se trasladaron los servicios del antiguo Hospital de San Lorenzo. Hoy alberga varias dependencias municipales.

No se ha encontrado documento fehaciente que nos date la fecha exacta de su construcción. Los detalles y estilo parecen remontar la obra a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. La planta es de una sola nave (de salón) con un coro alto al final. Las bóvedas son de medio cañón. Las pechinas de ésta cúpula poseen frescos atribuidos al villacarrillense Escudero de la Torre. El retablo, dorado, posee columnas salomónicas del siglo XVIII.

La fachada es de piedra con sillares irregulares. Una sencilla espadaña de tres cuerpos se levanta en el ángulo noroeste de la misma. La portada rebosa un elegante clasicismo con una hornacina en la que encontramos la imagen de piedra de Santa Isabel, titular de la iglesia.

En esta iglesia, en 1812, se llevó a cabo el solemne acto de jura de la nueva constitución de Cádiz, “La Pepa”.

El Templo de La Asunción

El monumento por excelencia en Villacarrillo es la Iglesia Parroquial de La Asunción, maravilla vandelviriana que fue declarada Monumento Nacional por Real Decreto el 3 de Junio de 1931. Como hemos señalado anteriormente su traza corresponde al maestro de Alcaraz, Andrés de Vandelvira, y supone para Villacarrillo, según palabras del propio Fernando Chueca Goitia la mejor iglesia de Vandelvira si descontamos las obras cumbres de Jaén y Úbeda.

Vandelvira proyectó el nuevo templo sobre los restos del antiguo castillo o atalaya musulmana. La primera piedra debió colocarse en uno de los años comprendidos entre 1540 y 1550. El resultado fue una iglesia extraordinaria por la singularidad de su perfil volumétrico, la grandiosidad espacial de su interior lograda con economía de recursos, la originalidad y belleza de las bóvedas y la integración de tradiciones medievales en el clasicismo renacentista. En el año 1653 finalizarían las obras del templo.

Andrés de Vandelvira no vio culminada su obra como Maestro Mayor de cantería, ya que la muerte le sorprende en el año 1575. A partir de esta fecha, en la construcción del templo le sustituyeron otros maestros canteros como Pedro de Régil, Juan de Ostiaga y Alonso de Régil.

El interior de la parroquia de La Asunción es de planta de salón de tipo granadino, predomina la sillería y se estructura en tres naves con la misma altura, separadas por pilares sobre basamentos con columnas adosadas de orden compuesto.

La cubierta central está formada por bóvedas sobre pechinas y falsas linternas. Estas pechinas están decoradas con pinturas de gran belleza, con una técnica mixta, al temple en su mayoría y al fresco en algunos fondos, ocupando una superficie de más de 150 m2. Estas pinturas se realizaron entre 1580 y 1597 y fueron ejecutadas por el artista de la escuela granadina Pedro de Raxis.

De gran interés es también la Sacristía. Es posible que se terminara su construcción en torno al año 1618. Se levantaría sobre la primitiva parroquia de Santa María del Castillo, de estilo gótico. Juan de Ostiaga, Pedro de Régil y su hijo Alonso de Régil, serían los encargados de finalizar la obra de la Sacristía. Ésta presenta una planta rectangular, con una cubierta dividida en tres tramos con bóvedas baídas. Esta sacristía deriva de la de la iglesia de El Salvador de Úbeda, por su estructura, aunque su decoración es más sobria y arquitectónica, con gusto manierista.

Los retablos del templo de La Asunción datan entre los siglos XVII y XVIII y muestran sus preferencias por la estilística barroca y rococó.

Al templo se accede por dos portadas principales, una a los pies, llamada del Sol, y otra, en la pared norte, o Puerta de Umbría. La primera es de gran belleza, con influencias del estilo plateresco.

El Museo parroquial de La Asunción muestra obras procedentes de los templos de la localidad, así como otras donadas por cofradías y feligreses. Entre ellas destacan las piezas de orfebrería de los siglos XVII, XVIII y XIX, así como misales, biblias, casullas, etc.

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